Por qué fracasan tantas implantaciones de plataformas de servicios
La mayoría de los proyectos que se abandonan no fracasan por el producto. Fracasan porque nadie decidió qué significa exactamente proyecto activo, porque dos áreas calculan la utilización con fórmulas distintas o porque el histórico se migró sin conciliar y el primer informe económico no cuadró con la contabilidad.
El software amplifica el modelo operativo existente: si las definiciones son ambiguas, la ambigüedad aparece ahora en una pantalla compartida. Por eso la parte más rentable del proyecto suele ser la menos técnica, que consiste en escribir cómo se hacen las cosas y quién decide qué es correcto en cada proceso.
- Un responsable de negocio por proceso, no solo un jefe de proyecto
- Definiciones compartidas de capacidad, hora facturable y margen
- Conciliación numérica del histórico contra la contabilidad
- Piloto que incluya un cierre mensual completo, no solo uso diario