Empezar por el proceso que duele, no por el plan completo
Una firma de veinte o cincuenta personas no necesita un programa de transformación: necesita resolver el proceso que consume más tiempo y genera más errores. Casi siempre es el mismo, el que va de las horas trabajadas a la factura emitida, y es también el que da resultado visible en el primer mes.
Los planes ambiciosos fracasan en firmas pequeñas por una razón práctica: no hay una persona dedicada al proyecto. Todo el mundo tiene trabajo de cliente, y un proyecto que compite con la facturación pierde siempre. Un alcance pequeño y terminado vale más que un plan grande a medio hacer.
- Un proceso completo antes de abrir el siguiente
- Resultado visible en el primer ciclo mensual
- Alcance ajustado al tiempo real disponible del equipo
- Un responsable interno con horas protegidas