Por qué la planificación de recursos casi siempre se rompe en el mismo punto
El problema no es la falta de herramienta: casi todas las firmas tienen una. El problema es que la disponibilidad se mantiene a mano, en un sitio distinto de donde nacen los datos que la determinan.
Un contrato que acaba, un proyecto prorrogado, media jornada de formación, un consultor que vuelve antes: todos cambian la disponibilidad y todos ocurren en otro sitio. Mientras alguien tenga que transcribirlos, la hoja está desfasada unos días por construcción, y la confianza en esa hoja baja hasta que la gente deja de mirarla y vuelve a llamarse por teléfono.
La única solución estable es calcular la disponibilidad desde los datos operativos en vez de mantenerla en paralelo. Por eso staffing, contratos y partes de horas tienen que vivir en el mismo sistema, no en tres sistemas unidos por un export.