Confidencialidad como requisito de producto, no como promesa
En búsqueda de directivos, una filtración no es una incidencia técnica: puede costar el mandato y la relación con el cliente. Por eso la confidencialidad debe estar en el diseño del sistema y no en el cuidado individual de cada consultor.
Eso implica cosas concretas: mandatos visibles solo para el equipo asignado, nombres de cliente que pueden mantenerse ocultos incluso dentro de la firma, control de qué información sale al compartir una terna y registro de quién ha accedido a cada expediente. Un candidato en activo que está siendo abordado tiene mucho más que perder que la firma.
- Acceso restringido por mandato dentro de la propia organización
- Cliente y perfiles anonimizables en las fases iniciales
- Registro de accesos y de descargas de documentación
- Control explícito de lo que se comparte con el cliente