Detectar pronto en lugar de explicar tarde
El valor de un sistema de seguimiento no está en el informe mensual sino en la distancia entre el momento en que algo empieza a ir mal y el momento en que alguien puede actuar. En una firma de servicios, esa distancia suele ser de tres a seis semanas, y es lo que separa una corrección barata de una conversación difícil con el cliente.
Las señales que anticipan un problema son concretas y todas se pueden vigilar sin intervención: trabajo que se arrastra sin cerrarse, avance declarado que sube mientras el esfuerzo restante no baja, horas por encima de lo previsto en actividades no facturables y aprobaciones del cliente cada vez más lentas.
- Alertas sobre hechos observables, con fecha y origen
- Umbrales acordados antes de activar cada aviso
- Destinatario con capacidad de actuar en cada alerta
- Registro de qué se hizo tras cada aviso