Por qué la gente no rellena los partes de horas
El problema casi nunca es la herramienta: es lo que se pide. Cuando el sistema exige bloques de quince minutos, cuarenta códigos de actividad y una justificación por cada desviación, la gente deja de rellenarlo a diario y lo completa el viernes de memoria. El resultado es un dato con apariencia de precisión y contenido de estimación, sobre el que después se calculan márgenes y se emiten facturas.
La regla que lo arregla es pedir solo la granularidad que produce una decisión o una obligación contractual. Si el contrato no distingue entre análisis y documentación, el parte tampoco tiene por qué hacerlo.
- Granularidad justificada por el contrato o por una decisión
- Proyectos precargados según las asignaciones vigentes
- Entrada en segundos desde cualquier dispositivo
- Recordatorio el mismo día, no dos semanas después