Qué parte del día de un recruiter puede desaparecer
El tiempo de un recruiter se va en tareas que no requieren criterio profesional: copiar datos entre sistemas, perseguir aprobaciones, coordinar agendas, recordar evaluaciones pendientes y reconstruir el estado de una búsqueda para la reunión del lunes. Ese es el bloque que debe desaparecer, y es el que mejor toleran las herramientas automáticas porque el resultado se verifica de un vistazo.
La evaluación de una persona, la conversación con quien contrata y la negociación de una oferta no son candidatas a automatización. Tratarlas como tales produce procesos rápidos que contratan mal, y el coste de una mala contratación supera con mucho el de unas horas administrativas.
- Publicación, confirmaciones y recordatorios sin intervención
- Coordinación de agendas y reprogramaciones automáticas
- Estado de cada búsqueda actualizado sin preparar informes
- Detección de perfiles ya existentes antes de duplicar