Lo que un ATS de consultoría necesita y uno corporativo no tiene
Un ATS corporativo termina su trabajo cuando alguien firma el contrato. En una consultora ese es el punto de partida: la persona pasa a estar disponible, se le asocia una tarifa, se la propone a un cliente, se la asigna a un proyecto y empieza a registrar horas. Si el ATS no conoce esa continuidad, el perfil se vuelve a crear en otro sistema y a partir de ahí conviven dos versiones de la misma persona.
La consecuencia se nota cuando alguien pregunta algo aparentemente sencillo: quién está libre dentro de tres semanas con una competencia concreta y a qué tarifa se puede proponer. Responder exige cruzar la base de candidatos, las asignaciones vigentes y el tarifario, y si viven en herramientas distintas la respuesta llega tarde o llega mal.
- Identidad única de la persona como candidato, empleado o freelance
- Disponibilidad real vinculada a las asignaciones en curso
- Tarifa de venta y coste asociados al perfil con permisos separados
- Historial completo: entrevistas, propuestas, proyectos y evaluaciones